enero 16, 2022

Ahmad Zahir, el Elvis Presley afgano

Ahmad Zahir fue uno de los músicos más populares de Afganistán. Su estilo reunía elementos de rock y pop, pero incluía texturas locales afganas, indias, iraníes y árabes.

Ahmad Zahir fue el músico popular más importante en la historia de Afganistán. Con un estilo basado en el rock y el pop, pero que incluía géneros locales afganos, indios, iraníes y árabes, llegó a componer canciones de protesta contra el régimen marxista de su país, instaurado tras el golpe militar de 1978, muriendo un año más tarde, en circunstancias que levantaron suspicacias en muchos de sus seguidores.

En su país lo llaman el Rey de la Música Afgana, así como el Elvis Presley afgano. Su estilo desenfadado, su carisma, su manera de bailar, así como su apariencia en el escenario: largas patillas, corbata aflojada y copete pronunciado, sacudieron las tarimas de la nación asiática, durante la década de los sesenta y setenta.

Por aquellos días Afganistán era un país cosmopolita y relativamente liberal, si lo comparamos con el nido de atraso en que se ha convertido, tras décadas de guerra civil y fundamentalismo islámico.

En un país de múltiples etnias, lenguas y corrientes religiosas, Ahmad Zahir logró trascender barreras, siendo escuchado por todas las edades y clases sociales, seduciendo siempre a un público proveniente de toda la geografía afgana.

En una entrevista para la BBC, su hija Shabnam Zahir lo ilustra de la siguiente manera: «Si hay algo que une a los afganos es la música de mi padre. En Afganistán hay muchos grupos étnicos y él se enfocó en eso, haciendo conciertos por todo el país. Él logró cambiar la imagen que tenían los unos de los otros».

Hombre de mundo

Ahmad Zahir  provenía de una influyente familia afgana de etnia pastún. Su padre Abdul Zahir estudió medicina en Estados Unidos, convirtiéndose más adelante en Ministro de Salud de Afganistán, siendo también embajador en Pakistán e Italia, así como orador en la Asamblea Nacional afgana y, finalmente, en Primer Ministro del país, de 1971 a 1972, durante el reinado de Mohammed Zahir Shah.

Ciudadano del mundo desde temprana edad, con una educación envidiable y gran talento para las artes, Ahmad Zahir  demostró desde su niñez dotes especiales para la música. En su adolescencia aprendió a tocar el armonio, la guitarra y el acordeón, el cual se convertiría en su instrumento favorito.

Sus orígenes privilegiados le brindaron la oportunidad de viajar y entrar en contacto con la revolución musical que ocurría en Estados Unidos, Europa e India durante las décadas de los sesenta y setenta. Zahir se convirtió en un melómano interesado en ritmos tan disímiles como el rock, el pop y el jazz occidental, la música india y de oriente medio, especialmente la árabe e iraní, pero también géneros como el flamenco español, el euro disco y la canción de autor francesa e italiana, sin olvidar nunca la música popular afgana.

Dos de las grandes influencias de Zahir fueron el cantante persa Sarban y el legendario compositor Salim Sarmast, cuya obra en conjunto es célebre, siendo responsables de haber moldeado una parte importante del espectro musical afgano, si bien hay quienes afirman que fue Zahir el que popularizó y masifico lo que comenzaron ellos.

Buena parte de los temas del cancionero popular persa afgano tendían a la poesía oscura y la complejidad rítmica, por lo que sólo eran apreciadas por una minoría elitista y formada. No eran canciones populares que lograran entretener a las masas, ni cautivar al hombre común. Ahmad Zahir lo que hizo fue reinventar las letras, las composiciones e incluso los aspectos orquestales de la música hecha por Sarban y Sarmast. Más que simplificar aquel trabajo, lo hizo accesible e inmensamente popular para el público, especialmente para el más joven.

Un ejemplo es el tema Khoda Buwat Yaret (en el vídeo líneas más abajo) que recoge exquisitamente el sonido afgano, cuya letra en persa es digerible por todo aquel que conozca el idioma, sin importar su nivel educativo, ni sus conocimientos de la tradición poética persa. Sin embargo, su poder ilustrativo y emocional es total.        

Esa capacidad de Zahir de crear composiciones de música popular con capacidad de convertirse en fenómenos masivos, lo convirtió en una de las principales influencias de una generación de cantantes afganos que seguirían su legado.

Zahir contribuyó a labrar el lenguaje musical afgano de su época, dándole una personalidad puntual ante todo el poderoso espectro musical que le rodeaba, estableciendo su lugar frente a la música india e iraní, pero también frente a la occidental e incluso la meramente folclórica de la región. El pop afgano no existiría como lo conocemos si no fuese por Ahmad Zahir.

Muerte

Zahir falleció el 14 de junio de 1979, el día de su cumpleaños número 33. En los medios se dijo que murió en un accidente automovilístico cerca del túnel Salang, a unos 120 kilómetros al norte de Kabul. Existen sentimientos encontrados con respecto a las causas del siniestro, ya que varias personas afirmaron que fue asesinado por sus posturas políticas contra el régimen marxista que gobernaba el país en ese momento. Incluso se llegó a decir que fue sacado de la ciudad por un amigo cercano y dos acompañantes femeninas, quienes lo asesinarían más tarde.

Otros creen que su muerte pudo ser ordenada por el célebre político afgano Hafizullah Amin, futuro presidente de Afganistán, debido a una aventura amorosa entre su hija y Zahir, y quien habría llevado a cabo el asesinato sería el colaborador de Amin Daoud Taroon.

Afganistán se vistió de luto con la muerte de Ahmad Zahir, cuyo cortejo fúnebre paralizó la ciudad de Kabul debido a la asistencia masiva de fanáticos.

Tras su desaparición física Zahir se convirtió en un héroe nacional. Si bien los talibanes trataron de erradicar su legado, destruyendo incluso su tumba a finales de los años noventa, la cual fue reconstruida en 2018 por iniciativa de una fundación que lleva su nombre, la gran mayoría de los afganos conocen canciones de su autoría como Khuda Buwad Yaret, Asman Khalist, Agar Bahar Beyayad, Laili Laili Jan, Chashme Siya Dari y Zim Zim (Kajaki Abroyet).  

Actualmente el director Sam French, quien estuvo nominado en 2013 al premio Oscar por mejor cortometraje por el film Buzkashi Boys, se encuentra preparando un documental sobre Ahmad Zahir, donde además colabora su hija Shabnam.

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