febrero 19, 2018

Una historia del merengue house

También llamado merengue hip-hop, merenhouse o merengue electrónico, el merengue house fue uno de los géneros latinos más populares de los años noventa, con grupos como Proyecto Uno, Sandy & Papo e Ilegales marcando la pauta. Como dice su nombre, se trataba de una fusión de merengue dominicano con el ritmo electrónico conocido como house.

El tiburón de Proyecto Uno, Es hora de bailar de Sandy & Papo y La Morena de Ilegales, son solo algunos de los himnos del merengue house, temas clásicos de la música latina que hasta el día de hoy se siguen bailando en discotecas de todo el mundo. Se caracteriza no sólo por la fusión entre los dos géneros que le dan nombre, sino por interpretación vocal muy similar a la del rap, por ello se le conoce también como merengue hip-hop.

La historia del merengue house comienza en Nueva York, donde músicos de origen dominicano comenzaron a hacer experimentos sonoros, fusionando pistas populares de house con percusión e instrumentación merenguera.

Existe un antecedente que es citado por varios protagonistas del género, es el tema El jardinero de Wilfrido Vargas, uno de los interpretes de merengue clásico más importante de todos los tiempos y que no es catalogado como artista de merengue house. Sin embargo, en esta pieza de 1984 se aprecia un estilo vocal sumamente similar al que años más tarde utilizaría gente como Proyecto Uno o Sandy & Papo, basado en el hip hop.

Uno de los primeros temas de merengue house que ilustra en buena medida cómo surgió el género es Todo el mundo de Proyecto Uno, la cual está basada en el estribillo de Everybody de Black Box, uno de los primeros himnos del house norteamericano en los años noventa.

No sería el único caso, varios años más tarde Sandy & Papo, triunfarían con el tema Mueve, mueve, basada en el tema I Like to Move It de Reel 2 Real, cuya autoría es del célebre Dj de house de Nueva York Erick Morillo, junto al rapero de Trinidad y Tobago The Mad Stuntman. Este tipo de remezclas de temas electrónicos ocurren varias veces en la historia del merengue house.

Nelson Zapata, uno de los fundadores de Proyecto Uno, y pieza trascendental en lo que sería el sonido del merengue house, relata, en un testimonio de su puño y letra, los primeros días del merengue house de la siguiente manera: «Recuerdo que Pavel de Jesús, otro miembro fundamental de la banda, estaba trabajando en Quad Recording Studios (…) Allí, él hacía de asistente e ingeniero de sonido de dos leyendas musicales del house: David Morales y Frankie Knuckles (…) Por esos días Pavel tenía una pequeña Macintosh en su casa y andaba haciendo producciones de house. Al ver cómo secuenciaba los ritmos en la computadora, alguna vez le pregunté si era posible hacer lo mismo pero con tamboras, para hacer merengue con ese mismo sistema. Él me respondió que sí, que buscáramos algo para secuenciar, entonces me puse en la tarea y tomé una versión 12″ de un merengue de Ramón Orlando».

Hasta ahí tenían el elemento del merengue. Sin embargo, no sería hasta que Zapata escuchó el tema Everybody de Black Box que completaría el elemento house. «Recuerdo que un día, mientras estaba en la hora de almuerzo escuchando un cassette con una de estas secuencias, tarareando ideas de canciones, puse la radio y me encontré con la clásica Everybody de Black Box. Esto ya era en el 90. Se me quedó sonando en la cabeza. Entonces puse de nuevo el cassette y empecé a cantar esa canción pero a ritmo de la secuencia que tenía grabada… ¡Y se me prendió el famoso bombillito de las ideas! De inmediato empecé a escribir una versión en español de la canción pero manteniendo el coro en inglés, después le mostré la idea a Pavel y le encantó. Empezamos a grabarla poco a poco desde su estudio casero pero cuando llegó la oportunidad, me llamó para que la termináramos en Quad Studios. Y ahí fue que nació ese nuevo sonido, con esa magia que tenía ese lugar y la mezcla entre ese toque house y la percusión del merengue», relata el músico.

Esa sería la semilla de la exitosa carrera de Proyecto Uno, que además abriría el camino para los demás. En un principio el grupo estuvo conformado por Zapata junto a Rick Echavarría. Sin embargo, es con la entrada de John Wilson, mejor conocido como Magic Juan, que el grupo publica algunos de sus éxitos más recordados como: Brinca, Pumpin, Grillero, Está pegao y Mueve la cintura.

La formación de otro de los grandes grupos clásicos de merengue house está sumamente ligado también a Proyecto Uno. Se trata de los dominicanos Sandy & Papo, que surgió en un casting para reemplazar miembros de la banda de Zapata. Al verlos, tanto Pavel de Jesús como él, decidieron que sería mejor organizarlos como un dúo.

Al poco tiempo se montaron en el tren del merengue house, a través de canciones como Es hora de bailar, Mueve mueve y Candela, de su primer disco, titulado Sandy y Papo MC, así como El Alacrán y La Fiesta, de su segunda producción Otra vez.

Por otro lado, en 1993 irrumpe el grupo Ilegales, encabezado Vladimir Dotel, quienes tienen en su repertorio temas como La morena, Fiesta caliente, Rebotando, A que te pongo y Taqui taqui.

De los tres grupos nombrados anteriormente, sólo Ilegales sigue activo, aunque alejado de su sonido merengue house de antaño. De hecho, con la llegada del siglo XXI incursionaron en otros géneros como el reggaetón, la balada pop y el electro latino.

Otros artistas que triunfaron haciendo merengue house son Lisa M, cantante puertorriqueña que publicó los himnos Tu Pum-Pum y Menealo, ambos en su disco No lo derrumbes. Zona 7 y Calle Ciega de Venezuela, así como Fulanito, grupo estadounidense de origen dominicano que agregó el acordeón al merengue house, y subió su velocidad. El cepillo, Guayando y Pecho a pechuga son algunos de sus temas más emblemáticos.

Desde su nacimiento, algunos músicos criticaron esta fórmula de hacer merengue, especialmente en sus inicios cuando se basaba en remezclas tropicalizadas de temas de house en inglés, así como por su utilización de la computadora e implementos electrónicos.

Nelson Zapata puede que ofrezca una respuesta en su testimonio: «mezclamos todos los elementos que nos gustaban sin importar si iban a funcionar o no, disfrutando cada minuto del proceso. Un sancocho musical que unía la música dance, el house, los 70, los 80, el hip hop y el merengue, tanto en inglés como en español, de una forma atrevida y fresca. Y eso es lo que los jóvenes hacen: expresar su generación a través de la música. Nosotros nos atrevimos a hacer algo primero y el resultado fue una música que no tienes que saber bailar, sino sentir».

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