febrero 9, 2015

Söndörgő: «Somos la música perdida de los Balcanes»

Nativos de Szentendre, Hungría, una ciudad con una importante minoría serbia pero que a la vez funge como sitio de encuentro para otras culturas eslavas como la croata, la eslovaca y la gitana, Söndörgő ha llegado a definirse como “la música perdida de los Balcanes”. La razón queda al descubierto tras pocos minutos de escuchar la banda: A diferencia de la mayoría de los grupos de la región que han alcanzado fama mundial, Söndörgő no está liderada por un violín o una sección de metales, sino por la tambura, un instrumento de sonido similar al de la mandolina y de diseño parecido al violín.

Söndörgő es una banda de música balcánica, húngara y tamburitza. Es heredera de una tradición regional que reúne diversas culturas eslavas: La croata, la serbia, la eslovaca y la gitana. Su ciudad de origen Szentendre, a pocos kilómetros de Budapest, ha sido desde hace siglos un punto de encuentro para todos estos ingredientes cuyo resultado se palpa en la música de Söndörgő.

Definir a Söndörgő como una banda tamburitza se refiere al hecho de que su elemento principal es la tambura, un instrumento de cuerda cuyo sonido es similar al de una mandolina y su forma parecida a la de un violín o una guitarra muy pequeña. Sin embargo, es más cercano al primero debido a su afinación y a la función que cumple dentro del tipo de música balcánica que tocan. Sin embargo, la principal diferencia con éste es la forma de tocarlo.

Söndörgő es una agrupación familiar compuesta por tres hermanos: Áron, Benjamin y Salamon Eredics, su primo Dávid Eredics, y un amigo de la infancia llamado Attila Buzás. El padre de los hermanos Eredics, Kálmán, fue miembro fundador del Ensamble Vujicsics, quienes también se dieron a conocer en la región por su original aproximación a la música eslava. Söndörgő es, por lo tanto, la continuación de una tradición genealógica.

El repertorio tradicional de Söndörgő está construido sobre el material folclórico recopilado por el célebre músico húngaro Béla Bartók, así como por Tihamér Vujicsics. Sin embargo, también poseen composiciones originales que complementan una rica herencia musical.

Söndörgő ha captado la atención de diversos medios europeos y ha logrado traspasar las fronteras del este de Europa, llegando incluso a girar en el continente americano. Si bien la banda existe desde 1995, su debut internacional ocurrió en 2011 con la publicación de su disco Tamburising: Lost Music of the Balkans, a través de la disquera World Village UK – Harmonia Mundi.

El año pasado publicaron su nueva placa Tamburocket Hungarian Fireworks, volviendo a girar por toda Europa, participando además en el popular festival español de músicas del mundo Womex.

Este 2015 Söndörgő  planea continuar recorriendo el mundo difundiendo su particular aproximación a la música balcánica, a la vez que graban un disco en vivo para celebrar sus 20 años de existencia. Su música, explican, es para ser disfrutada en vivo, por ello llevan meses grabando todos sus conciertos hasta lograr compilar lo mejor de su experiencia en directo.

Áron Eredics contó un poco más sobre los orígenes, el presente y el futuro de Söndörgő.

—Söndörgő posee un sonido muy diferente a otras agrupaciones de música húngara y balcánica. Su soporte principal es la tambura y no el violín o la sección de metales. Podría contarnos un poco sobre el tipo de música balcánica que tocan.

—Es exactamente lo que dices. Es un tipo especial de música balcánica que proviene originalmente de Hungría y la razón por la que viene de este país es porque existe una importante minoría serbia y croata allí. Mucha gente de descendencia eslava vive aquí desde hace cientos de años, casi 300. Ellos mantuvieron esta cultura musical en la región. Digo que es un tipo de música muy especial y hablo de serbios y croatas, porque se trata de uno de los géneros más antiguos de música balcánica que existe, y que ha sido mantenido y conservado por esta minoría. Por ello suena diferente.

—¿Cuando hablas de serbios viviendo en Hungría te refieres a húngaros de origen serbio o a inmigrantes?

—Personas de origen serbio. Hablan serbio y húngaro también, pero tienen muchas costumbres propias. Por ejemplo: Son cristianos ortodoxos a diferencia de la mayoría de los húngaros que son católicos. Ellos mantienen su cultura serbia muy viva, su música, sus danzas. Se trata de una comunidad muy unida. Hasta hace 30 años los serbios de Hungría procuraban mantener esposas serbias, pero hoy en día eso no sucede. Hoy en día todo es mucho más abierto.

—¿Por qué eran tan cerrados?

—Creo que tiene que ver con mantener sus raíces. No tiene que ver en absoluto con que no compaginaran con los húngaros. Se trata más bien de no perder tradiciones. Te podría decir que además hay otra razón por la que nuestra música es tan diferente a otras de los Balcanes, especialmente a la música serbia. La música que tocamos es una mezcla de música húngara, desde luego, pero también de la música que tocan los gitanos de la región, quienes son los verdaderos profesionales del género que ejecutamos. Los gitanos siempre han tocado para serbios, eslovacos, húngaros, croatas, por lo que han aprendido los ritmos de cada uno, porque tienen que saberlos tocar según la ocasión o el público. Esa es la mezcla con la que crecimos.

—Uds. son una banda tamburitza.

—Si. Una banda tamburitza es aquella compuesta primordialmente por instrumentos tambura. En Söndörgő casi todos los instrumentos son tambura. La tambura es un instrumento de cuerda que suena de manera muy similar a la mandolina. Se ve como una guitarra pequeña pero es bastante diferente, la afinación no es igual. Los instrumentos tamburitza están más bien relacionados a la música balcánica guiada por violines. Hay que recordar que la música gitana y húngara con violín es probablemente la más famosa de esta región. Por ello, la tambura está muy conectada a la familia del violín. Quienes hacen estos instrumentos mantienen muchos elementos del violín. Lo que más cambia es la manera de tocar, pero la funcionalidad es parecida.

—¿Cuál es la historia tras la tambura?

—Tiene orígenes persas y turcos. En sus primeros días era un instrumento con un cuello mucho mayor, como un laúd. La tambura que usamos hoy en día está más conectada al sur de Hungría o el este de Serbia o algunas zonas de Croacia. Este tipo tendrá unos cien años de existencia y se trata de laudes que fueron modificados y modernizados. En aquellos tiempos existía la música húngara liderada por violines y había músicos que querían que la tambura hiciera lo mismo que el violín, mismas armonías, etc. La tambura es un instrumento muy versátil pero lo verás primordialmente en Serbia, Croacia y Hungría.

—¿Es por esta razón que se denominan «la música perdida de los Balcanes»?

—Efectivamente. Creemos que la música que tocamos, la música tamburitza, es un género que la gente de los Balcanes conoce muy bien porque desde sus abuelos la han venido escuchando, pero a la misma vez es algo que es poco conocido en el resto del mundo, si lo comparamos con otros ritmos de la región.

—¿Qué significa Söndörgő?

—No significa nada realmente. Cuando decidimos darle ese nombre a la banda éramos muy jóvenes. Nos parecía que era una palabra con un sonido extraño y un poco gracioso. Sin embargo, en húngaro tenemos otra palabra de sonido muy similar que significa “hacer trampa”. Cuando escondes algo que estás haciendo y no quieres ser visto.   

—Ustedes son una banda familiar.

—Somos tres hermanos en la banda y un primo, el bajista Attila no es familia pero es un amigo de toda la vida. Nuestra madre es judía. Muchas influencia vienen a nuestra música a través de la descendencia. Es importante la presencia de nuestro padre quien también es músico y desde muy jóvenes nos inculcó la tradición sonora de la región. No obstante, nosotros empezamos como músicos clásicos, con otros instrumentos. Yo empecé tocando el corno francés y mis hermanos tocaban también otros instrumentos clásicos. Mi hermano menor tocaba música barroca. Él es el que más ha mantenido esa influencia clásica en la banda.

—¿Su principal antecedente musical es clásico?

—Totalmente, porque cuando estamos pensando en música utilizamos muchos elementos de los géneros clásicos. Pensamos como músicos clásicos.

—¿Cómo sucedió esa transición de músicos clásicos a intérpretes de géneros tradicionales balcánicos?

—Mi padre me compró mi primera tambura con apenas 5 años, así que si bien he tocado otros instrumentos en mi vida pienso que desde el principio tuve la música tamburitza en mente. La influencia familiar siempre fue bastante fuerte. Queríamos seguir a nuestro padre y hacer lo mismo que él. Creo que es algo sumamente especial que seamos tres hermanos y hayamos seguido este legado juntos. Además pienso que nos ha ido de maravilla porque todos nos conocemos muy bien. No puedo negar que también puede ser difícil en algunos momentos tocar con tus hermanos.

—¿Dónde perfeccionaron su conocimiento sobre música tamburitza?

—Empezamos la banda en 1995 con mi primo Dávid y con Attila, a los pocos años Benjamin y mis hermanos se unieron. Desde un principio quisimos aprender esta música de manera profesional así que decidimos ir con los mejores músicos del género y con los profesionales de la tambura. En el sur de Hungría hay una inmensa tradición tambura en la ciudad de Mohács, allí la comunidad gitana es célebre por sus músicos virtuosos de tamburas, los cuales conocen todos los trucos. Hemos estado allí muchas veces y siempre hemos tratamos de absorber todo lo que podamos. Aprendimos el lenguaje, esa es la base. Después que aprendes el lenguaje ya decides cómo lo quieres utilizar.

—Ustedes han mostrado un gran respeto hacia la tradición musical de la región pero a la misma vez una voluntad de innovar. ¿Cuán complicado es esto?

—Como te dije, no es algo difícil, porque lo aprendes como un lenguaje. Después tú decides cómo utilizarlo. Lo aprendimos y ahora no es difícil colocar nuestra voz y nuestro sonido. Está sucediendo de una manera simple y natural al momento de tocar.

—¿Existe algún factor contemporáneo en su música?

—Más allá de las raíces lo que hacemos es música contemporánea. Desde luego que tocamos un género tradicional pero creo que lo que hacemos con él es algo contemporáneo. Creo que tiene mucho que ver con el estilo que tocamos y como nos aproximamos a esta música. Estamos viviendo esta época, no nos interesa volver al pasado, a como se hacía nuestro género hace 100 años.

—El año pasado publicaron el disco Tamburocket Hungarian Fireworks. ¿Cuál es el concepto tras este álbum?

—El título de Tamburocket es porque nos gustó el juego de palabras, sonaba bien. Ese fue el título que le pusimos nosotros. Hungarian Fireworks (fuegos artificiales húngaros)  fue un subtítulo que se le ocurrió a la disquera porque en este negocio del worldmusic tienes que identificar de dónde vienes, mostrar alguna referencia. Por eso dejamos en claro que éramos húngaros y que nuestra música es de Hungría. Sobre el disco: Creo que no se trata tanto de la grabación, creo que nuestra música es más para disfrutarla en vivo. Ahí es donde puedes ver los fuegos artificiales.

—¿El concepto del álbum era traer lo que hacen en vivo al estudio y finalmente al disco?

—Creo que es un poco lo mismo para nosotros. Nuestra manera de grabar es lo más en vivo posible. Desde luego es una grabación de estudio, pero tratamos de hacerla cómo si fuese en vivo.

—¿Dónde grabaron el disco? ¿Quién lo produjo?

—Lo grabamos en Budapest en el estudio Pannonia. El productor fue Ben Mandelson. Fue la primera vez que trabajamos con él. Queríamos que fuera lo más puro posible y que no hubiese demasiados retoques en la mezcla.

—¿Cómo entraron en contacto con Mandelson?

—Entramos en contacto con él debido al festival Womex y finalmente debemos su participación a nuestra manager Marina Pommier. Ella me dijo que a Ben le gustaría trabajar con nosotros y que si decidíamos hacer este disco con un productor que lo tomáramos en cuenta porque era muy bueno y podría entender perfectamente a la banda.

—¿Hubo algún invitado en este disco?

—No. Este álbum somos sólo nosotros cinco. En nuestros discos siempre solemos tener invitados pero para este repertorio quisimos hacerlos de una manera más personal, y como aspirábamos que recogiera la esencia de nuestros conciertos pues tenía que hacerse de esa manera. Pero a medida que surjan nuevas ideas pues pensaremos en volver a invitar gente.

—Háblenos del repertorio que escogieron Tamburocket Hungarian Fireworks. Hay mucho de Bela Bartók y Tihamér Vujicsics.

—Existen dos personas que realmente trabajaron con este tipo de música popular, recopilándola, uno de ellos es Bela Bartók desde luego, él tiene varias canciones que recolectó a principios del siglo XX. Hemos escuchado mucho esos discos y compilados. La otra persona es Tihamér Vujicsics, otro que se encargó de recopilar un gran repertorio de música húngara, croata y serbia. Su trabajo es muy importante para nosotros y sirvió de inspiración para lo que estuvimos haciendo, es como una biblia para nosotros. También tenemos algunos temas originales en el disco, uno de los duetos fue escrito por mí y mi hermano Salamon. En este trabajo también abordamos un poco la música de Macedonia. Fue muy especial porque la música macedonia da mucha cabida a la improvisación, en su caso en el saxofón, el clarinete o el acordeón, y nosotros utilizamos eso en la tambura. En este disco experimentamos además un nuevo instrumento, la flauta hulusi, un instrumento chino que suena más bien turco o árabe. Decidimos usarlo en algunas canciones del disco así como en concierto. Salamon lo toca y suena muy bonito.

—¿Cuál es la diferencia principal entre Tamburising: The Lost Music of the Balkans y Tamburocket Hungarian Fireworks

—Lo principal es que en Tamburising hicimos muchas canciones tradicionales. Si alguien conoce la música de los Balcanes es probable que conozca el repertorio que utilizamos en ese disco. Siempre hacemos arreglos, no se niega, y suena diferente porque le damos un sonido propio pero este nuevo disco es totalmente distinto, encontramos un camino. La diferencia para mí es que pudimos trabajar de manera libre, sin fronteras, experimentando y trayendo elementos externos.

—Ustedes han girado alrededor del mundo. ¿Cómo trascendieron más allá de sus fronteras?

—Siempre quisimos hacerlo así que hemos trabajado duro para lograrlo. Desde luego hay algo muy importante que es nuestra manager Marina, que se ha encargado de promocionarnos y ha hecho un gran trabajo estos últimos años. También creo que nos hemos convertido en una banda que traspasa fronteras musicalmente y cuando logras eso llegas a muchos más países.

—¿Tiene que ver el tipo de conexiones que hicieron cuando visitaron el festival Womex el año pasado?

—En parte. El año pasado estuvimos en el Womex en España, en Santiago de Compostela, y creo que es importante visitar ese tipo de eventos porque hay mucha gente que está haciendo cosas interesantes. En nuestro primer tour en Estados Unidos también conocimos muchísima gente e hicimos otras conexiones importantes que nos han servido para seguir difundiendo nuestro material.

—¿Cuáles son sus planes a futuro? ¿Están trabajando en nuevo disco?

—Este año estaremos girando, esperamos que sea todo el año. Este mes empezamos en Paris y estaremos recorriendo Europa las próximas semanas. En verano tenemos un tour en Canadá. También iremos a Corea. Hay un plan importante para el 2015: Este año es nuestro aniversario número veinte. Así que queremos hacer un disco en vivo que empezamos a grabar hace meses. Hemos recopilado muchísimos conciertos y tenemos horas de material.

—Es decir: Están construyendo un disco mientras giran.

—Exactamente. En octubre queremos lanzarlo. Además estamos planeando hacer una serie de conciertos en Hungría. Quizás en la segunda mitad del año haremos un gran concierto aniversario en nuestro país. Tal vez agregaremos un libro con fotos a este disco en vivo, que muestre los veinte años de carrera.

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